La violencia de género es la agresión al sexo femenino que dé como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, así como las amenazas y la privación de la libertad que se pueda producir en la vida pública o privada y se manifiesta a través de agresiones físicas, sexuales, verbales y psicológicas.

En el ámbito familiar, comunitario, laboral, entre otros, se puede observar un ciclo de violencia del agresor para “someter” a la víctima. Estas son las tres etapas:

1. Acumulación de tensión:

El agresor demuestra su violencia de forma verbal y, en algunas ocasiones, con agresiones físicas, con cambios repentinos de ánimo, se muestra tenso e irritable y cualquier comportamiento causa enfado en él, por lo que la víctima no comprende el porqué de esa situación y la justifica, pues no es consciente del proceso de violencia en el que se encuentra involucrada.

Por lo anterior, la víctima siempre intenta calmar al agresor, lo complace y no realiza aquello que le molesta, pues cree que de esta manera ya no habrá conflictos, ya que piensa que son provocados por ella.

El agresor se harta y siente la necesidad de castigarla verbal, físicamente, o de ambas formas a la vez.

2. Agresión:

En esta fase el maltratador “explota”, pierde el control de su persona, se muestra tal cual es, y hace visible la violencia psicológica, física o sexual.

La víctima sufre estados de ansiedad y temor, lo cual provoca que llegue a dialogar con una amiga, pida ayuda, o denuncie al agresor.

3. La Reconciliación

Esta etapa es mejor conocida como “Luna de miel”.

El agresor se siente muy arrepentido de su conducta, promete cambiar se muestra más amable y cariñoso, suele llorar para que las palabras resulten creíbles, jura que no volverán a repetirse los actos violentos y realiza cosas para que la víctima crea que es “el hombre más encantador” del mundo.

La víctima suele confiar en estas palabras y en estas “muestras de amor”, sin embargo, es una etapa más de ciclo de la violencia, y con estas actitudes de agresor retoman la “confianza” y vuelve otra vez a la fase de acumulación de tensión, repitiéndose las actitudes violentas.

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