Para tener una relación sentimental de pareja no se tiene un “manual” que diga cómo debe ser tu elección de la persona, quiénes son compatibles contigo y de quiénes hay que distanciarse porque no son buenos para ti.

Pero, en la relación, es posible identificar comportamientos y actitudes en la pareja, las cuales debes considerar como una “advertencia” para que no sufras del “síndrome de la mujer maltratada”.

Este término es desarrollado por la doctora Lenore E. Walker y lo define como una adaptación psicológica de la mujer que sufre violencia de género continua, subestima el dolor producido en su relación de pareja ya sea minimizando, negando o confundiendo los hechos y recuerdos.


Las mujeres que presentan este “síndrome” son aquellas que han experimentado al menos dos ciclos de violencia completos en su noviazgo o matrimonio.

ETAPAS PSICOLÓGICAS DEL SÍNDROME DE LA MUJER MALTRATADA


Negación

La mujer se niega a admitir que ha sido maltratada o que hay un problema en su relación. Suele ofrecer excusas sobre la violencia y cree que no volverá a suceder, sin embargo, las agresiones continúan.

Culpa

El sentimiento de culpa y los malos tratos se convierten en algo habitual, ella se considera la responsable de sufrir violencia y “merece” que la traten de esa manera.

Esclarecimiento

En esta etapa, la mujer ya no asume el sentimiento de responsabilidad por la violencia que sufre y reconoce la culpa de su agresor. Continúa en la relación porque tiene la esperanza o piensa que puede cambiar y resolverán los problemas.

Responsabilidad

La mujer asume la realidad, la víctima entiende que es difícil que su pareja la deje de violentar, se da cuenta de que la solución al problema no está sólo en sus manos, pues el agresor puede empezar su proceso de rehabilitación y aun así continúa agrediéndola.

No plantea más excusas para justificar los abusos y comienza a tomar medidas para abandonar la relación. Lamentablemente, como parte del síndrome, la mujer vuelve a creer en las promesas de cambio por parte de su pareja, la perdona de nueva cuenta y se repite el ciclo.

Las mujeres que padecen el síndrome comparten cuatro características en común:

  1. Creen que la violencia es culpa suya.
  2. Son incapaces para colocar la responsabilidad de la violencia en otras partes.
  3. Temen por su vida o la de sus hijos.
  4. Creen irracionalmente que el abusador es “omnipresente” y “todopoderoso” que le hará daño si se pone en contacto con las autoridades.
  5. Tienen miedo a dejar a su pareja porque piensan que se van a quedar solas, que son maltratadas para “protegerlas” y que nadie se fijará en ellas.

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