La diferenciación de las tareas basada en los sexos está cambiando y hoy en día más mujeres y hombres buscan romper los roles y estereotipos que limitan su desarrollo como personas, ya sea en el ámbito profesional, como en el ámbito personal y familiar.

Hoy un padre comprometido y cariñoso que toma parte activa en las labores de la casa ya no es visto como un “mandilón”, sino como un papá responsable y dedicado. Los hombres ya no ven amenazada su masculinidad por compartir responsabilidades y relacionarse con una pareja que sea independiente, autosuficiente o asuma un papel de liderazgo en la relación. Por su parte, las mujeres que continúan trabajando después de tener hijas/os no son vistas como “malas madres”, sino como mamás trabajadoras que aportan al sostén de la familia, además de que cada vez más mujeres son jefas de familia.

 

Si bien hay rezagos de la cultura machista y patriarcal, hoy más que nunca se están produciendo diferentes modificaciones en el modelo tradicional de familia, los roles sociales de mujeres y hombres continúan evolucionando, dejando atrás viejas creencias ancestrales de que, al casarse, las mujeres deben dedicarse a “atender a su marido y sus hijos/as”.

 

Cada vez más mujeres y hombres entienden que las relaciones de pareja no están —ni debe estar— basadas en la jerarquía, la sumisión, la autoridad masculina o la desigualdad, sino en la división igual de labores y responsabilidades.

 

Las falsas ideas de que “el hombre/esposo manda” quedaron atrás. Hoy todas las decisiones son y deben ser compartidas; las relaciones conyugales y familiares se están reconstruyendo bajo modelos democráticos.

 

Estos cambios no solo se están dando en beneficio de las mujeres y del ejercicio de sus derechos, sino que también están dando paso a hombres más felices y liberados que no tienen que cargar con todo el peso económico y de toma de decisiones, así como a familias más plenas en donde todas y todos sus integrantes ejercen por igual sus derechos, gozan de autonomía, y donde el reparto de labores, beneficios y oportunidades es equilibrado.

 

 

FUENTE: Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres

 

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