El machismo igualitario El movimiento de las mujeres ha conseguido, entre otras cosas, grandes avances en materia de igualdad de oportunidades ante la ley. Estos grandes logros en materia legal no han implicado aún una igualdad real en el ámbito de lo cotidiano, de lo relacional. Es decir, de una manera formal los hombres y las mujeres somos iguales ante la ley, pero todavía quedan ingredientes que añadir a la receta para que la libertad que las niñas y las mujeres despliegan en el día a día no se vea amenazada por la violencia machista; esos ingredientes se encuentran en el ámbito de la cultura y la educación.

En estos momentos nos encontramos en un punto interesante, pero algo confuso. En las últimas décadas se ha hecho mucho hincapié, desde organismos oficiales, sobre todo, en la idea de que hombres y mujeres somos iguales, confiando en que el marco legal era la solución y en que todo el mundo entendía la clara necesidad de que los hombres y las mujeres tuviéramos los mismos derechos y oportunidades. Ese mensaje de igualdad y esta forma de proceder no han sido captados en su sencillez; incluso podemos decir que se han interpretado en ocasiones desde el punto de vista más androcéntrico o machista. Que hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades en la vida es un derecho básico. Esto no significa que los valores y actitudes tradicionalmente masculinos tengan que seguir siendo hegemónicos o deseables en una sociedad para abrirse paso en la vida, hasta el punto de que muchas niñas y chicas jóvenes están asumiendo que ese “ahora somos iguales” significa: “Ahora nosotras ya podemos ser como ellos”, y muchos niños y chicos están entendiendo ese mensaje de igualdad como “Ahora que somos iguales, ellas ya pueden hacer las mismas cosas que nosotros, o sea que no tengo nada que aprender de ellas”. Valores tradicionalmente más asociados a la masculinidad como la competitividad, la violencia, la agresividad, “hacerse a uno mismo” sin reconocerse vulnerable y necesitado de los demás, el éxito en el ámbito público, la exhibición de conquistas sexuales, el dinero como medida de valor social… siguen siendo en demasiadas ocasiones los que, tanto chicos y cada vez con más fuerza algunas chicas perciben que les brindan mayor reconocimiento externo.

 

 

PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y LAS NIÑAS DESDE LA FAMILIA

Primera edición: diciembre de 2012

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