En la vida cotidiana –a veces de forma consiente– repetimos o escuchamos frases que minimizan a las mujeres y, en el caso de los hombres, contribuyen a que desarrollen conductas machistas.

Desafortunadamente han sido parte de nuestra educación y hasta de la forma de ser de cada una de las personas, lo que inconscientemente ha conducido a la discriminación y desigualdad entre mujeres y hombres.

En México se tiene una influencia inclinada al machismo, por ello, hemos escuchado alguna vez decir una frase sexista como “calladita te vez más bonita”, “la que no enseña no vende”, o alguna expresión que demerita el valor, talento y habilidades de las mujeres, intentando limitarlas o encasillarlas a objetos sexuales cuyo único fin es complacer o satisfacerlos.

Sin embargo, también pueden llegar a ser víctimas, pues hay frases que intentan “poner a prueba” su masculinidad, presionándolos para ser fuertes, exitosos, reprimir sus emociones o comportarse de formas en las que es posible que no se sientan cómodos. Ejemplo de ello son expresiones como “los hombres no lloran” o “no seas nena”.

No es casualidad que estas frases busquen ejercer la presión usando la figura femenina como sinónimo de debilidad o de ofensa, reforzando la idea de que los valores masculinos son la medida de todo lo bueno, aquello a lo que se debería aspirar.

¿Por qué detener estas conductas?

Sabemos que estas expresiones son una de las múltiples formas en que se puede violentar a las mujeres, pues ellas son las principales víctimas de una cultura en la que el hombre es el centro de todas las cosas.

Por ello, hoy más que nunca es importante reflexionar sobre el impacto de estas frases, se deben detener estas expresiones que silenciosamente violentan a las mujeres, perpetuando roles de género que representan una barrera para el pleno ejercicio de sus derechos y para el logro de la igualdad de género.