Desde la familia surgen algunos de los factores que inciden en la violencia contra las mujeres como son el machismo y la desigualdad, por ello, es importante impulsar nuevas dinámicas en los hogares. 

De acuerdo con Irma Arriagada, socióloga e investigadora en violencia de género, “la familia es el ámbito en el que se ejercen los derechos individuales, pero al mismo tiempo, es el espacio en que interactúan integrantes de poder desigual y asimétrico”. 

Desde antes de nacer, en el ámbito familiar y social se formulan una serie de ideas en relación con los niños y las niñas y, con forme van creciendo, se van reforzando definiendo los roles de género, ejemplo de ello, es que a los hombres se les enseña a ser fuertes y no mostrar sus sentimiento o debilidades, mientras que a las mujeres se les educa para realizar labores domésticas y ser serviciales.

Sin embargo, se están produciendo una serie de cambios en este “modelo tradicional” familiar, donde la cultura machista y patriarcal se están rompiendo, los roles sociales de las mujeres y los hombres van evolucionando. 

Las falsas ideas de que el hombre –esposo– manda quedaron atrás, las mujeres han tomado –y deben de tomar– roles más protagónicos en la sociedad, tienen mejores trabajos y apoyan en el aspecto económico en el hogar. 

Además, en un ambiente familiar todas las decisiones que se vayan a tomar deben ser compartidas, estos “modelos” se están construyendo bajo modelos democráticos. 

Estos cambios se están dando en beneficio de las mujeres y del ejercicio de sus derechos, están dando paso a hombres más felices y liberados que no tienen que cargar con todo el peso económico y de la toma de decisiones. 

Ahora existen familias más plenas, pues todos los integrantes ejercen por igual sus derechos, gozan de autonomía, hay equitativo reparto de labores, y los beneficios y oportunidades son equilibrados.

 

Tú, ¿Ya intentaste dar ese paso a la felicidad?