En un ámbito familiar donde el machismo predomina, a los niños menores de edad se les debe enseñar que ése no es el camino que deben seguir, que los estereotipos o roles de género que han visto en el hogar no es el correcto. 

Tienen que saber que los hombres cambian, las nociones de la paternidad cambian y que la libertad de las mujeres no significa una especie de “amenaza” a su masculinidad.

Por ello, la familia es el entorno más importante, es la clave para dar ese “paso” a fin de ir rompiendo el machismo social, para ir evolucionando hacia una sociedad más justa. 

La sociedad va transformándose y se perciben cambios: diversos tipos de familia, los hombres apoyan a las labores domésticas y no por eso dejan de ser hombres.

Es necesario aclarar que las actitudes machistas de niños y adolescentes responden siempre a las expectativas que los adultos han puesto sobre ellos; a veces, la forma de actuar o de ser de los varones menores tiene como objetivo encajar en ese modelo rígido de masculinidad tradicional para sentirse “uno más” o para no hacer sentir vergüenza a alguno de sus semejantes pues, generalmente, no ser ese modelo de masculinidad, acarrea represalias, sobre todo en la infancia y adolescencia. 

La escasez de referentes de masculinidad no violenta en la cultura de masas genera que muchos niños y jóvenes tengan dificultades para identificar horizontes distintos a los que mirar, y anden perdidos a la hora de desechar ese patrón tradicional y mirar hacia referentes nuevos. 

Es momento de cambiar eso, es el momento de que sepan que los hombres nunca dejarán de ser hombres así desempeñen cualquier actividad doméstica o laboral similar a la de una mujer, deben aprender que todos somos iguales y todos somos capaces de realizar las mismas actividades.

 

¡No al machismo! 

 

Con información de la Prevención de la Violencia

contra las Mujeres y las Niñas desde la Familia.

Madrid, España. CEAPA.