Las mujeres que viven en una relación con agresiones físicas, sexuales y emocionales son más propensas a padecer de problemas de salud mental, reproductiva y, en casos extremos, ocasionar el homicidio o suicidio a corto o mediano plazo.

Por ello, a través de este espacio, te presentamos las consecuencias que puede tener estar en un entorno así:

La violencia durante el embarazo aumenta la probabilidad de que la mujer sufra abortos provocados o voluntarios, problemas ginecológicos, e infecciones de transmisión sexual. 

De igual manera, causa de depresión, alcoholismo, trastorno de estrés postraumático y ansiedad, así como insomnio, desequilibrio alimenticio e intento de suicidio.

Entre los efectos en la salud física se encuentran las cefaleas, lumbalgias, dolores abdominales, trastornos gastrointestinales, limitaciones de la movilidad y mala salud general.

Mientras que por la violencia sexual, sobre todo en la infancia, también puede incrementar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, así como las prácticas sexuales de riesgo en fases posteriores de la vida. 

Asimismo, los hijos que viven en un entorno de violencia pueden sufrir diversos trastornos conductuales y emocionales y adolecen de enfermedades gastrointestinales y malnutrición. 

Los costos sociales y económicos de este problema son enormes y repercuten en toda la sociedad. Las mujeres pueden llegar a encontrarse aisladas e incapacitadas para trabajar, perder su sueldo, dejar de participar en actividades cotidianas y ver menguadas sus fuerzas para cuidar de sí mismas y de sus hijos.

Una relación de pareja se debe disfrutar, deben convivir y no tienen por qué presentarse este tipo de situaciones. Todos valen lo mismo, la igual es uno de los puntos importantes para llevar una vida feliz con tu pareja. 

 

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